Se ha preguntado Usted, amigo lector, ¿qué sigue después del absoluto y avasallador control político que hoy ejerce el Movimiento de Regeneración Nacional? Vamos a imaginar que de la noche a la mañana Morena perdiera la próxima elección, y entonces, ¿quién asumiría ese papel mayoritario en esta entidad, o en este país?
La verdad es que, hoy más que nunca, las vacas están flacas, muy flacas, como se decía antaño con relación al potencial de los candidatos o partidos políticos. El Partido Revolucionario Institucional está prácticamente desaparecido, con una dirigencia nacional errática y más preocupado en sobrevivir que en encabezar un nuevo régimen; Acción Nacional carece de base social para llegar a un proceso electoral con la fortaleza suficiente para retomar la fuerza que llegó a tener en tiempos de Vicente Fox.
Por lo que hace a la vieja izquierda, a nivel nacional perdió el registro como partido político el de la Revolución Democrática y no se ve para cuando pueda resurgir de sus cenizas. Su potencial fortaleza está precisamente en el Estado de México, pero sus dirigentes en suelo mexiquense están más dedicados a repartirse los despojos de ese partido político que en conducirlo a la resurrección.
Los partidos satélites que hoy se forman detrás de Morena no tienen ni quieren tener capacidad de agrupación y mucho menos de potencializar la oportunidad que les dio su coalición con la hoy fuerza mayoritaria. El Partido del Trabajo se encuentra extraviado en un conflicto interno entre la dirigencia nacional y aquellos que antes lo fortalecieron, al menos en el Estado de México.
El Partido Verde Ecologista de México, además de sus propias militantes y desaciertos internos, no sabe todavía ser un verdadero partido político, ha avanzado en el fortalecimiento de su estructura territorial y ya casi cuenta con representaciones en todo el territorio mexiquense, pero indiscutiblemente todavía tiene grandes problemas para dar el siguiente paso hacia el peso específico que le permita tener una relevancia estatal, y ya ni hablar en términos regionales.
La única opción que se dibuja como tal, como opción, se concentra en Movimiento Ciudadano, una agrupación política que ha subido rápidamente en las preferencias nacionales, y que hizo la “chica” en las pasadas elecciones, por ejemplo, en Veracruz, donde pasó de un papel casi inexistente a convertirse en fuerza mayoritaria y hoy está representado en casi todos los órganos de gobierno y en el poder legislativo.
Pero en el Estado de México a Movimiento Ciudadano le falta sal, le falta todavía sazón, y eso es porque carece de verdaderos liderazgos que lo pudieran colocar en un ámbito de auténtica competencia electoral. Además, lamentablemente fueron ahuyentados militantes importantes, auténticos liderazgos locales, o regionales, unos a los que los sacaron a balazos de sus candidaturas en la última elección estatal, y a otros más que ya los sedujo la posibilidad de competencia desde otros partidos políticos, comenzando por Morena.
Así, el papel de la señora Juana Bonilla está inconcluso, todavía no termina de marcar un estilo propio que la posicione como “líder”, con todas sus letras, todavía le pesa demasiado la mala influencia de Juan Manuel Zepeda, quien de ninguna manera ha renunciado al poder político y a la comodidad de ser él quien marque el ritmo al que deben bailar todos los militantes.
Entonces, la elección podría ser hoy mismo y el resultado ser idéntico al que se obtuvo a nivel estatal en el proceso pasado: Morena siendo mayoría el los municipios, distritos locales, distritos federales y en cualquier cargo de representación que se ponga en juego en las urnas. En tanto, a los enanos, a esas agrupaciones que se les queman las habas por convertirse en partidos políticos, todavía les queda mucho tiempo para madurar y siquiera lograr la identificación ciudadana, luego vendrá la aceptación, y finalmente la afiliación. En tanto, todo sigue igual, y no se les ven ganas de cambiar el actuar estado de las cosas.
La CODHEM ya tiene encargada de despacho
Fabiola Manteca Hernández asumió temporalmente la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México, tras la salida, ahora sí oficial, porque hay que recordar que solamente cobraba sin trabajar desde que se fue de campaña como aspirante a magistrada, la señora Myrna García Morón.
Una ilustre desconocida la señora Manteca Hernández, quien llega solamente a calentar la silla y a despachar los asuntos “relevantes” de la CODHEM, si es que los hay, en tanto las señoras y señores diputados locales del Estado de México se ponen de acuerdo sobre quién será la próxima persona que encabece el organismo dizque defensor de los derechos humanos de los mexiquenses. Actualmente se revisan una y otra vez los expedientes de las 33 personas que participan en el proceso de selección, lo que nos deja entrever que, si hubiera alguien verdaderamente destacado y con suficientes méritos para ocupar ese cargo, pues ya nos hubiéramos enterado.
Para rematar…
Partió del plano terrenal la maestra Evangelina Alcántara Díaz de Lara, un personaje muy destacado de la época priista, quien tuvo un brillante desempeño como académica, prócer de innumerables generaciones del magisterio y consejera de más de un gobernador del Estado de México quienes veían en ella a una mujer altamente respetable y con un brillante intelecto.
Quienes en algún momento tuvimos la oportunidad de conocerla y tratarla en algún aspecto de su brillante trayectoria también en el servicio público, no podemos más que recordarle con respeto y cariño, y agradecerlo en todo lo que vale su aportación a esta entidad donde tanto se le respetará siempre y se le tendrá en un lugar muy especial de nuestra sociedad.


