Hay gobernadora para seis años en el Estado de México
Por: José Contreras Contreras
Mucho se habló previo al segundo informe de labores de la gobernadora Delfina Gómez Álvarez sobre la posibilidad de que, llegando esa fecha, decidiera renunciar al cargo. Unos decían que sería para su incorporación a otro cargo en el gobierno federal, otros vinculaban esa posibilidad con refrescar la administración pública estatal con un relevo que pudiera depositar el poder en el número 2 del gobierno mexiquense, pero creo que todo eso ha quedado borrado del mapa político.
La respuesta a esas especulaciones podría resumirse en un solo párrafo del mensaje pronunciado por la titular del Ejecutivo mexiquense:
“Les aseguro que en los próximos cuatro años no voy a claudicar. No voy a renunciar a la alta responsabilidad que me encomendaron, no daré un paso atrás y, por el contrario, seguiré luchando hasta que el cambio sea una realidad en cada hogar, en cada barrio y en cada municipio del Estado de México”
Así de claro, así de simple. Delfina Gómez Álvarez será gobernadora del Estado de México por seis años, cumplirá con el término constitucional para el cual fue electa y, además, deja muy claro el compromiso político que adquirió con quienes en ella depositaron su confianza y sus expectativas sobre un cambio verdadero.

“No daré un paso atrás”, advirtió la mandataria mexiquense ante lo más granado de la actuar clase política mexiquense, en un mensaje tan simple y tan sencillo como es la forma de hacer política que le caracteriza, sin medias tintas, sin vueltas, sino, por el contrario, de frente, a la cara, y con un lenguaje tan llano como solo ella sabe hacerlo.
Y es que la maestra Delfina Gómez no es de poses, es de términos, y cuando ella dice que no claudicará, hay que creerle y confiar en que esta administración estatal apenas llegó a su primer tercio, por lo que le queda mucho por delante y habrá que irse acostumbrando a esa forma de hacer gobierno, a esa tan sencilla de hablar y de interpretar la política.
Y es que ya las cosas no son como lo eran antes, porque hay que recordar cuándos y quienes pasaron también por la responsabilidad de la titularidad del Gobierno del Estado de México y se comprometieron a quedarse ahí, firmes, hasta cumplir con los compromisos contraídos, pero no cumplieron, al contrario, siempre demostraron que detrás de la máscara del compromiso estaba más bien otro objetivo en el futurismo.
Si no lo creen, solamente habrá que revisar la historia de personajes como Alfredo del Mazo González que prefirió renunciar irse a la Secretaría de Energía para desde ahí construir una luego frustrada carrera hacia la Presidencia de la República, o Emilio Chuayffet Chemor quien se desgañitaba cuando juraba y rejuraba que cumpliría con el cargo al cual ya había sido electo en el Estado de México y que luego se apresuró a salir hacia el gobierno federal para buscar la posibilidad de un cargo en la federación en el cual sepultó el resto de su carrera política.
Pero hoy las cosas son diferentes. Al frente del Ejecutivo del Estado de México hay una mujer comprometida y que tiene muy bien puestos los pies en la tierra para cumplir todos y cada uno de los compromisos que adquirió con los mexiquenses en las urnas y conducir a esta entidad, la más importante del país, hacia un estado de cosas en mucho mejores términos para concluir hasta el final cumpliendo todo eso a lo que se comprometió. Así es que hay gobernadora para seis años, y eso tiene beneficios muy claros para todos los que habitamos en esta entidad.
¿Dónde están los recursos de programas de bacheo?
Si no se está invirtiendo recursos estatales para tapar baches, si no se están ocupando los millones de pesos que se anunciaron que servirían para reparar el Periférico Norte y esa importante vía de comunicación del Valle de México sigue igual o peor cada día, entonces, ¿dónde están yendo a parar los recursos que eran para esos objetivos?
Algo no cuadra, porque en el gobierno estatal se ha hablado mucho y en repetidas ocasiones sobre programas de reparación de baches en las vías primarias de la entidad, pero, hasta el momento, nada más no se ve por ningún lado que eso ocurra y hoy tenemos las peores vías de comunicación en la historia del Estado de México.

Eso quiere decir simplemente que alguien se está quedando con algo que no es suyo o que en las dependencias de la Secretaría de Movilidad simplemente la eficiencia no es un aspecto que destaque en su trabajo, porque si a cualquier individuo se le pregunta hoy cuál es el peor problema de tu calle o colonia, más de la mitad responderá a bote pronto que son los baches, y eso habla muy mal del cumplimiento de la administración estatal de sus obligaciones con los ciudadanos.
Para rematar…
Alguien tendría que ponerle un alto institucional a las conductas engreídas y llenas de lucimiento personal de quienes integran el llamado “Enjambre Universitario”, pues ahora resulta que hay que pedirles permiso hasta para hacer una obra que ellos mismos exigieron en múltiples ocasiones.

Me refiero exactamente al Centro Cultural Universitario en el que se pretende convertir el edificio histórico de Rectoría de la Universidad Autónoma del Estado de México, el cual están impidiendo que se lleve a cabo ahora, siendo que ellos mismos lo demandaron en sus múltiples movilizaciones y manifestaciones en el marco del paro de labores de esa casa de estudio. Impedir que se trabaje en re dignificar ese monumento histórico es una actitud de necedad que afecta la convivencia de los universitarios y que abona al retraso de la normalización de esa gran casa de estudios…


